Un León

Actividad: escucha con tus audífonos el cuento y  escribe con tus palabras lo que te llamó la atención, un resumen o algo parecido que has visto.

Durmiendo con un pan (Matthew Linn, S. J.)

Abrazando lo que te da la vida

Durante los bombardeos, de la Segunda Guerra Mundial, miles de niños se quedaron huérfanos y morían de hambre. Los afortunados eran rescatados y ubicados en campos de refugiados donde recibían alimento y buenos cuidados.

Pero muchos de estos niños, que habían perdido tanto, no podía dormir de noche. Tenían miedo de despertarse y encontrarse nuevamente sin techo y sin comida. Nada parecía devolverles la seguridad.

Finalmente, alguien tuvo la idea de darle a cada niño un pedazo de pan al cual abrazarse a la hora de ir a la cama. Estos pudieron, finalmente, dormir en paz, abrazados a su pedazo de pan. Durante toda la noche, el pan les recordaba “Hoy comí y mañana volveré a comer.”

El Ratón de Ciudad y el Ratón de Campo

Ilustrado por Graham Percy

Érase una vez un feliz ratón de campo que recibió la visita de un antiguo amigo que vivía en la ciudad. Para obsequiar a su invitado, el ratón de campo le ofreció sus mejores quesos y su tocino más delicioso. Además, le sirvió maíz tierno y pan recién hecho. Y, para que bebiera, le trajo agua fresca y cristalina del arroyo de un bosque cercano.
Después de aquella deliciosa comida, los dos ratones se sentaron junto a la chimenea a charlar un rato.
─No logro comprender ─dijo el ratón de la ciudad─ cómo puedes vivir en un sitio tan solitario y comer estas cosas tan vulgares.
─Sin embargo, allí en la corte los banquetes no tienen fin y, además, se celebran muchos bailes y fiestas por doquier. ¡Pero creo que deberías verlo por ti mismo! Ven conmigo mañana, cuando vuelva a mi casa.
─Bien ─contestó el ratón de campo─, lo pensaré detenidamente esta noche y mañana te diré lo que he decidido.

A la mañana siguiente, muy temprano, el ratón de campo fue a llevarle el desayuno a su amigo.
─Buenos días ─le dijo─, he pensado bien lo que me propusiste y no es mala idea… ¡Iré contigo!

Caminaron durante todo el día, y era ya muy tarde cuando llegaron a la corte. Pero dentro, en la lujosa sala de banquetes, quedaban aún los restos de un espléndido festín. Así que pudieron disfrutar de todo tipo de pasteles, tartas y otras ricas golosinas… Y hasta bebieron del más exquisito cava.

Pero en el momento en que iban a empezar un suave y oloroso queso, oyeron Los temibles ladridos de un gigantesco perro. ¡Y aún fue peor cuando, de pronto, escucharon aterrorizados el maullido de un gato! Por si esto fuera poco, de repente, se oyeron pisadas de los sirvientes que venían a limpiar las mesas. De un brinco, el ratón de la corte corrió a esconderse en su agujero, sin tan siquiera acordarse de su amigo, el ratón de campo, quien, muerto de miedo, fue corriendo a esconderse detrás de la borla de una cortina.
Una vez pasado el peligro, el ratón de la ciudad salió de su escondrijo para buscar a su amigo y lo llevó rápidamente a sus elegantes habitaciones detrás de las paredes del salón de banquetes.

Una vez allí, el ratón de campo dijo, serena pero firmemente:
─Si todos estos ricos manjares y esta vida tan fastuosa son siempre interrumpidos por sobre saltos tan desagradables y peligrosos como los que hemos pasado, entonces prefiero volver a mi comida vulgar y a mi pequeña casita, en medio de la paz y el sosiego del campo.
─De todas formas, supongo que pasarás la noche aquí ─dijo el ratón de la ciudad.
─No Gracias, ya he tenido bastante ─contestó el ratón de campo mientras se deslizaba por la hiedra del tejado hasta el patio del palacio.
Rápidamente y en silencio, dejó atrás las brillantes y enormes botas de los guardias y deslizándose bajo las grandes puertas de hierro, se perdió en la noche.
No paró de correr hasta que llegó a su casita en el campo. Amanecía y estaba todo muy tranquilo.  ¡Qué feliz se sentía el ratón de estar en casa de nuevo! Y suspiró feliz:
─Hogar, dulce hogar.

El Circo



¡Llegó el circo!

Por: Roy Berocay

(Tomado de “Lucas, el Fantástico, Ed. Alfaguara, 2009”)

Al principio sólo se escuchó un sonido lejano. Podría tratarse de una trompeta o un instrumento similar.
—¿Qué fue eso?— preguntó Lucas en la esquina donde se encontraba con sus amigos.
—Yo no escuche nada — dijo Martín hablando a través de su bufanda azul.
—Ni yo — agregó Gonzalo.
Alejandra sí había escuchado.
—Parece un elefante— comentó.

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Flaco

Actividad: Escucha esta historia con atención. Disfruta de la historia y luego cuéntala con tus palabras. No olvides escribir por ideas, usando mayúscula y punto en cada enunciado. No olvides que la puntuación es para respirar cuando alguien va a leer tu texto.

EL RAPOSO ARREPENTIDO

El Raposo arrepentido

En toda la región nadie había conocido jamás un raposo más astuto ni más glotón que aquél. No existía gallinero ni Corral donde él no entrara;  y, cuando una noche consiguió robar, a pesar del fuerte candado y de la guardia de dos terribles perros, las cinco aves más hermosas que había en el gallinero del Alcalde, muchos pensaron que se trataba del mismísimo diablo, que andaba por el mundo disfrazado de aquella manera. Continuar leyendo “EL RAPOSO ARREPENTIDO”

El instructivo

 

El instructivo es un tipo de texto que tiene como finalidad dirigir una actividad paso a paso, mencionando los materiales a usar y utilizando imágenes para describir mejor el proceso.Los instructivos tienen varias partes:

Los instructivos tienen varios pasos:

  • Título
  • Materiales
  • Instrucciones paso a paso
  • Esquema o imágenes de apoyo

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